Wednesday, October 16, 2019

The Passing


The Passing, Bill Viola


The Passing recorre los paisajes conscientes, subconscientes y de lo onírico haciendo un homenaje al ciclo de la vida.

La manera en la que maneja los encuadres, los puntos de vista de las tomas y las transiciones hacen que veamos como se trata de algo muy personal. Estas son experiencias intimas del artista. Podríamos decir entonces que el film tiene un carácter autobiográfico, incluso lo vemos varias veces, ya sea durmiendo, o mostrando las sensaciones que le provoca estar debajo del agua.

En este largometraje Viola utiliza varios recursos como la distorsión de la imagen a través del desenfoque o del empleo de distintas texturas. Por otra parte, algo que vale la pena destacar es el manejo del tiempo secuencial en donde vemos las imágenes en un tiempo que no es el habitual. Esto nos permite concentrarnos en los detalles de todo lo que vemos, tomarnos nuestro tiempo para sentir y creo que es de esta manera que él logra darles cierta connotación onírica a las escenas. La utilización de los planos va variando, por ejemplo, cuando nos presenta a personas como a su hijo o a su madre recurre a utilizar primeros planos. Sin embargo, cuando lo vemos a el bajo el agua ya utiliza un encuadre mas amplio, lo cual considero que es para contextualizarnos y dejarnos ver realmente en donde se encuentra. Por otra parte, utiliza el plano general cuando nos quiere mostrar elementos relacionados con la naturaleza y recurre a menudo a distorsionar las imágenes y hacer que se fundan con el fondo creándonos una sensación de desorientación.

Las secuencias por lo general duran poco y en la transición de una a la otra se llega a perder la continuidad, en mi opinión, porque no se plantea de una manera narrativa.  Mas bien son una sucesión de fotogramas opuestos como vida-muerte, agua-sequía, día-noche.

En el caso de como maneja el sonido creo que es de una manera parecida a lo que logra con las imágenes. No hay una narrativa como tal, sino que hay algunos sonidos que nos ayudan a comprender lo que vemos, como la respiración o el sonido del agua.

Lo que a mi me transmitió el largometraje es como va abarcando de una manera muy poética pero cruda a la vez el ciclo de la vida, el tiempo que se muestra como una corriente imparable que va dejando como consecuencia un montón de vivencias, tanto buenas como malas. Viola utiliza el tiempo en su manera más elemental lo acelera, lo suspende, lo acelera otra vez y lo ralentiza apropiándose de el para transformarlo e invitarnos a sumergirnos en su vida y sus sentimientos más íntimos.

Thursday, August 22, 2019

Experiencia y equipo



El equipo con el que cuento para cursar esta materia es un iPhone X y podría pedir prestada alguna cámara digital en caso de ser necesario. No tengo experiencia previa en programas de post producción. Solamente conocimientos intermedios de adobe Photoshop e Ilustrator.

Me interesa mucho conocer el espectro del medio audiovisual desde sus inicios y técnicas más antiguas hasta las últimas tecnologías y el último eslabón como la post-producción y la animación digital. También gustaría que estudiáramos e hiciéramos hincapié en los cortometrajes. No sé mucho, ni vi demasiados. Pero los que he llegado a ver me parecieron muy concisos y siempre me llegaron de una manera muy directa.

Sunday, December 9, 2018

Proyecto final



Los estratos sociales: la separación que existe entre los individuos que cohabitamos en el mismo espacio-tiempo.



Fotografiar es conferir importancia, fotografiar es ese “instante decisivo”, fotografiamos para recordar, fotografiamos para no olvidar, fotografiamos cuando nos sentimos nostálgicos, fotografiamos para informar. Sin lugar a dudas la fotografía nos hace buscar la belleza y la poética en nuestro cotidiano.

Todas estas afirmaciones nos inspiraron a lo largo del semestre, ayudandonos a encontrar nuestro rumbo, a buscar nuestra definición de fotografía. Intentamos comprender que es lo que nos llama la atención y que queremos transmitir cuando tomamos una fotografía.

Cuando tomé esta fotografía reflexioné en la división social que creamos todo el tiempo, en las divisiones  que generan una barrera entre nosotros. En esta fotografía vemos a un trabajador en una obra de construcción. Escondido, marginado. Le pagan por su fuerza que tuvo que ganar sin otra alternativa. Ellos construyen nuestras viviendas, ellos ponen el cuerpo para levantar monstruos de metal que nunca serán, para ellos, más que un anhelo. Nunca van a llegar a vivir en uno de esos departamentos lujosos que brotan sin cesar por los poros de la ciudad. 
Vivimos ignorando porque no queremos ver algo que nos haga sentir culpables. Vivimos ignorando porque no queremos sacrificar nada de nuestras vidas para ayudar a alguien que lo necesite más. Vivimos imaginando que las cosas se hacen solas y que no hay nadie detrás de ellas sacrificándose, pensando que nadie sufrió. No queremos ver las consecuencias que tienen nuestros actos de consumo incontrolable.

¿Qué se debe sentir colocar el mármol de carrara en un baño con yacusi y luego hacer dos o quizás tres horas para llegar a tu casa en donde quizás ni siquiera hay un baño?

Estamos rodeados de indiferencia, de egoísmo.
Pero yo lo vi,  estaba ahí cuando el pasó, le disparé y lo fotografié. 

Friday, November 30, 2018

Después de la fotografía



El mundo digital invade nuestras vidas. Está presente, latente pero al mismo tiempo está tan normalizado y es tan cotidiano que por momentos no entendemos lo que eso implica. Somos parte de él y  no sabemos sobrevivir de otra manera. ¿Pero que representa esto para nuestra sociedad? ¿Qué consecuencias positivas y negativas tiene este fenómeno?

 Al igual que muchos medios de comunicación, la fotografía, según Ritchin, es “un reflejo de las sociedades que la han generado y adoptado”.  Los medios digitales vinieron a abstraernos de la realidad, traduciendo todo a datos, esperando que un público receptor los reconstruya a su manera. Alvy Ray Smith afirma que “la realidad es simplemente una medida conveniente de la complejidad”. Esto nos hace entender que la realidad es imposible de comprender, que la realidad que buscamos es la que se ajuste a nuestras necesidades, a lo que nos sea más conveniente.

Esto conlleva a cambios personales y sociales fundamentales, como sucede con las manipulaciones realizadas en la fotografía. Las alteraciones estéticas, las modificaciones en la apariencia física que nos quieren hacer creer que lo que vemos es siempre real y que es esa la forma en la que se supone que se tiene que ver. Es de esta manera que Ritchin se cuestiona acerca de la ética de las imágenes. Nos preguntamos entonces: ¿Cuál es la función del fotógrafo?  De todas maneras alguien más luego va a alterar lo que el capturo. El autor afirma que el fotógrafo es como muchas otras cosas que,  hoy en día,  son parte de un sistema superior que no controlamos. Podemos entender entonces que anteriormente la labor del fotógrafo era mucho más auténtica, hoy en día se modifica el formato de la realidad y su contexto para generar una imagen idílica y poco realista.

¿Porque no modificar la realidad para nuestra conveniencia? Incluso llegamos al punto de pensar en diseñar el futuro, como en el caso de Ritchin que participó de una modificación del horizonte de Nueva York, en donde invento otras estructuras y monumentos, cambiando así la realidad. El describe su experiencia diciendo haberse sentido como Dios. Es curioso pensar en esta idea. ¿Cuál es la diferencia de cambiar una imagen a cambiar en si la realidad? Si lo podemos ver entonces, ¿es real? ¿Quién nos otorga ese poder de creadores y destructores?

¿Pero qué sucede cuando vemos estas imágenes? Somos una generación que creció con el Photoshop, que creció intentando desmentir y descifrar que imágenes son verídicas y cuales fueron modificadas. Esto nos hace concluir que ver no equivale a creer. Se puede pensar que la fotografía paso de ser una representación casi perfecta de la realidad, a ser un engaño que pretende ser verosímil volviéndose una ventana a un universo alterno. A mi entender, la digitalización y modificación de las fotografías no es más que una evolución. No es la primera vez que esto sucede, sino que se acopla a las tecnologías modernas, ya que las imágenes fueron retocadas desde sus inicios, incluso en la fotografía análoga. Esto nos hace pensar entonces que imágenes son confiables y cuáles no. ¿Se puede acaso confiar en alguna? ¿Qué sucede con la fotografía documental que su función es exclusivamente relatar y transmitir hechos verídicos? ¿Pierde esta su valor? Ritchin y un grupo de estudiantes proponían colocar un ícono para indicar que esa imagen había sido manipulada. Pero como podemos definir la manipulación, a partir de qué y cuánto. Baudelaire decía que la fotografía era simplemente una herramienta para complementar la memoria,  pero que no se le debe permitir acceder al terreno de lo imaginario. En la actualidad ¿es esto lo que sucede? ¿O acaso la fotografía es en sí un acto imaginario desde su origen?  Según Wes Anderson, la fotografía digital rompió la relación entre la fotografía y la realidad. “Estamos en una era en la que nadie podrá decir si una foto es falsa o verdadera.”

La fotografía, como la televisión, fue criticada por parecer tener un impacto negativo en la sociedad. Según Baudelaire es muy vulgar para ser arte, según Rodin es muy mecánica para ser verdad y para Sontag carece de intervención. Sin embargo a mi entender también tiene la virtud de concientizar y generar grandes cambios en la sociedad. Como por ejemplo en la creación de la ley contra la explotación infantil o la solidaridad de las personas en causas benéficas entre otras cosas.
Pero la realidad es indeterminada, subjetiva, la realidad es probabilidad. Por eso buscamos en la fotografía una realidad tangible, honesta. Es tan desesperante como entender que nunca vamos a poder vernos a nosotros mismos más allá que en un reflejo invertido. El autor se cuestiona si la gran expansión y acceso a la información de imagen, al igual que el derecho que todos poseemos de producir y publicarlas, está haciendo el mundo un lugar mejor o si nos está ahogando y perjudicando como sociedad.

En lo personal, siento que vivimos en parte en una generación que me atrevo a llamar nostálgica. En donde lo antiguo tiene un valor y una connotación especial. Creo que estamos aprendiendo que no siempre es mejor lo nuevo, y podemos apreciar y atesorar tradiciones y maneras más antiguas de realizar las cosas. Entendemos que no siempre el camino fácil es el mejor, que no siempre lo nuevo es lo bueno. ¿Pero qué es lo que sucede después de la fotografía? ¿Qué es realmente lo que nos enseña y que uso le damos como sociedad?

Thursday, November 22, 2018

Reflexión sobre el retrato en la pintura




El retrato aparece por primera vez acompañado de la pintura. Es cuando se comienza a poder recrear lo que vemos e imaginamos. Es curioso cómo podemos considerar “retrato pictórico” a tantas variedades de este.  La amplia gama desde los retratos de Velázquez y Rembrandt hasta los retratos cubistas de Picasso.

¿Pero cuál es la función del retrato?
El retrato pretende capturar, recrear una persona. Retratamos para conferir importancia. A lo largo de la historia retratar fue una manera de conservar, de escribir una historia, de venerar, alabar. Es una forma de preservar una imagen del presente para el futuro, al igual que en la fotografía. En un retrato intentamos capturar la esencia del retratado. A través de su expresión se pretende plasmar quien es. Como se siente. A través del contexto que le ponemos, lo que lo rodea, intentamos contar su historia para poder condensar en una imagen muchos significados y enriquecer a la persona.
Lo interesante, y ahí es cuando entra el trabajo del artista, es ver la interpretación del pintor. Entender lo que el pintor está queriendo retratar de ese individuo, lo que él ve y a lo que él le confiere importancia. Es interesante poder ver como distintos artistas representan de maneras diferentes a la misma persona. O incluso un mismo artista retratando a una misma persona desde puntos de vista distintos. Como el caso del triple retrato de Carlos I por Antonio Van Dyck. Al igual que en la fotografía, el retrato sin duda nos remite a la nostalgia, al paso inevitable del tiempo y funciona como un “souvenir” de la persona o incluso puede funcionar como un recuerdo de un espacio/tiempo determinado.

Me parece interesante cuando hay muchos grados de separación entre la obra y la realidad. Así es la representación. Me gusta esa ambición y esa audacia de creer que podemos reproducir algo que estamos viendo. Cuando el resultado final siempre está muy alejado de la realidad ya que dependemos de la interpretación del artista y de la nuestra como espectadores. Eso quizás es lo que lo vuelve más misterioso.

Incluso hay retratos que se volvieron iconos, como los autorretratos de Frida Kahlo, la Gioconda, o la famosísima pintura de Marilyn Monroe por Andy Warhol. En estos casos, este tipo de retratos son los que, en mi opinión,  traspasan su sentido inicial,  en donde la imagen pasa a cobrar más valor y sentido que la persona en sí. Se vuelven iconos y trascienden en la historia.

 Me llama la atención como los retratos antiguamente llevaban tantas horas de producción como en el caso de Cézanne que llevaba a cabo más de 100 sesiones para lograr el retrato. Esto es necesario ya que se trata de realizar un estudio exhaustivo de la luz, la sombra, de las proporciones,  los matices, las texturas para poder lograr, si así se quisiera, la mayor semejanza en el retrato. Sin embargo cuando llega la fotografía, se logra un retrato mucho más verosímil, una interpretación de la realidad que es casi perfecta, y solo con un botón logra capturar todos estos factores para perpetuarlos en el tiempo.

5ta revisión semanal

En los avances de esta semana creo que pude lograr un poco mas de precisión en los resultados. Pude trabajar mas detalladamente teniendo mas...